Vinos IGP Bajo Aragón

Descripción

Las cepas de vid plantadas en el suelo del Bajo Aragón, arcilloso y calcáreo, están sometidas a un clima mediterráneo y semicontinental, lo cual favorece de forma muy positiva el desarrollo de las cepas. Este terruño propio del Bajo Aragón es el responsable de las características que, a lo largo de los siglos, han hecho ganar reputación a sus vinos y han permitido el desarrollo y adaptación, por ejemplo, de la variedad autóctona Derechero de Muniesa, variedad cultivada mayoritariamente en este municipio y en otros limítrofes como Lécera.

Los vinos amparados por la IGP «Bajo Aragón», pueden ser blancos, rosados o tintos. La graduación alcohólica volumétrica natural mínima de los vinos será de 11% vol. para vinos blancos, 11.5% vol. para rosados y 12% vol. para tintos.

Los vinos jóvenes, en función de su contenido en azúcares residuales, podrán ser secos, semisecos, semidulces o dulces; en función de sus prácticas enológicas, los blancos podrán haber sido fermentados en barrica y los tintos podrán ser de maceración carbónica.

Los viñedos de «Vinos IGP Bajo Aragón» ocupan una amplia zona de la región donde la orografía, la acidez de la tierra y el clima hacen que nuestros Tintos, Rosados y Blancos, sean de gran calidad y muy apreciados por los consumidores.

Los vinos que se producen en nuestras bodegas mantienen las cualidades de color, aroma y sabor del vino que se producía siglos atrás en este territorio.

Conservan todas las características de sus lugares de origen y se producen en zonas con una larga tradición vitivinícola y de reconocido prestigio más allá de nuestras fronteras.

Durante todo el proceso de elaboración de nuestros vinos se cuidan aspectos tan importantes como la vendimia, el transporte, las rigurosas normas de higiene o las técnicas de vinificación, empleando durante todo el proceso materiales y mecanismos homologados que garantizan que el producto sea de excelente calidad.

Su «bouquet«, aroma, elegancia y la accesibilidad en el precio son algunas de las razones por las que se diferencian de los que se producen en otras zonas.

Durante la producción de nuestros vinos sólo se utilizan variedades de cepas autorizadas y perfectamente adaptadas al terreno: Cabernet- Sauvignon, Chardonnay, Derechero, Garnacha Blanca, Garnacha Tinta, Macabeo, Mazuela, Merlot, Syrah y Tempranillo.

Cómo distinguirlos

Las bodegas que obtienen el certificado de «Vino de la Tierra del Bajo Aragón» utilizan en sus envases una etiqueta numerada cuya función es garantizar y seguir el producto hasta su comercialización.

Las etiquetas aparecen en sentido horizontal dentro de las contra-etiquetas de los envases. Son de fondo rojo con franja central verde e incluyen el logotipo oficial de «Vinos de la Tierra del Bajo Aragón».

En la parte izquierda de la etiqueta y en sentido vertical, aparecerá la correspondiente numeración del producto sobre franja blanca.
No está permitida la utilización de etiquetas manipuladas, que no sean las originales o que por cualquier causa puedan confundir al consumidor.

Las etiquetas y la numeración son el mejor certificado de garantía de autenticidad de nuestros productos.

A partir de la vendimia de 2.012 el vino IGP de los socios se contraetiqueta con el logotipo adjunto lo que supone haber pasado los controles internos de calidad.

Características

Nuestros «Vinos IGP Bajo Aragón» se dividen en cuatro grupos claramente diferenciados:

Tintos: Elaborados con variedades de uva autorizadas de las que se obtienen unos tintos con intenso aromas de frutos rojos, regaliz y buenas maderas, redondos en boca, jugosos, largos y persistentes.

Los vinos Tintos maduran en cubas de madera de las que sale un producto aromático, de buena crianza, bien estructurado, completo, capaz de mejorar con el tiempo y muy bien valorado por sus consumidores, sumilleres y etnólogos expertos.

Son ideales para acompañar carnes rojas, legumbres, etc.

Rosados: Frescos, suaves, florales, con un final afrutado en el paladar. Presentan colores rosas brillantes con matices violetas.

Los vinos Rosados ofrecen un color rosa asalmonado con tonos fresa luminosos. En la boca son potentes y voluminosos con sabor a melocotón y frambuesa. Están elaborados en su mayoría con uvas garnacha.

Ideales para carnes o pescados.

Blancos: Los vinos blancos son de tonos amarillos paja, con matices y brillos verdosos. En la boca son agradables al paladar y pasan con viveza, mostrando todo su volumen y suntuosidad.

Los vinos Blancos son de aromas intensos, afrutados, frescos y con reflejos brillantes. Dejan sutiles toques florales en la boca y gozan de reconocido prestigio entre sus consumidores. La mayoría de ellos se elaboran a partir de variedades como la Macabeo.

Son ideales para acompañar arroces, carnes y pescados.

Vino de Licor: Presentan una concentración más alta de azúcar en el momento de la recolección.

Los vinos de Licor también son productos típicos de estas tierras.
No resulta difícil encontrarlos en comercios o restaurantes.

Son ideales para acompañar aperitivos, tapas o frutos secos.

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